Cotidianidad es poesía.
lunes, 20 de junio de 2011
Cotidianidad es poesía
Cotidianidad es poesía.
martes, 17 de mayo de 2011
Chardonnay
Saborear un Chardonnay y sentir que por momentos la vida tiene sentido cuando comparto mi tiempo con vosotros. Sentir los aromas frescos y afrutados y olvidarse de amarguras, tomarnos la vida a broma, beber y tomarnos nuestros problemas a broma. Notar que el tiempo no pasa por mucho que corra cuando volvemos a reunirnos y nos volvemos a ver. Andar por una Barcelona que nos acoge, porque parece que quiere alojarnos, ser el escenario de nuestros recuerdos. Ir con Raquel y contarle en el coche mis desesperaciones y sentirme un poco loco, consolarme desahogándome y siendo sincero porque con ella puedo. Y vuelvo a sentirme feliz por esos momentos que parecen cortos porque la pena es muy larga pero parece que aprieta menos si no cambian las personas que me importan.
Hablar de coger el portante con Mary, de las ganas de huir y escapar de los valores inmorales de occidente. Compartir mesa con vosotras y con Alejandro, que es ese tipo de personas nobles, una especie en extinción con las que da gusto rodearse. Mientras media ciudad sale a la calle para celebrar con jarana la Liga de su equipo, celebro que el mundo entero se pare y me sepa dulce, por todo ello, gracias.
Para Raquel, Mary y algunos de los que no estuvieron pero están.
El Vendedor de Versos.
lunes, 2 de mayo de 2011
Diarios y mentiras
A mí los anuncios me suenan a chiste igual que las noticias, y a lo mejor no recuerdo, pero juraría que leí algunos surrealistas "loco busca cuerda a la que atarse y ahorcarse; hombre con complejo de tren busca vía férrea a la que arrojarse; se vende parcela con esposa incluida, niños opcionales; Libertad, ardiente, busca hombres jóvenes; niña llamada Esperanza dice que la perdió el mundo; hombre vende Volkswagen semiviejo por ataques de nostalgia al recordar lo que pasó en aquellos asientos traseros; se vende Cristo por crisis de fe; urge camarero, turnos de veinticuatro horas al día los trescientos sesenta y cinco días del año, libra en años bisiestos.
Juraría que yo leí algunos de estos. Lo que no podáis creer, sea quizá, que leí peores pero para no crear disputas me los voy a callar.
sábado, 30 de abril de 2011
El tren del miedo
Cómo cuesta ahora reconstruirlo todo y querer volver a ser, a parecerme un poco más a quien era. Qué recuerdos de cuando sabía querer en aquellos primitivos correos de dos o tres chicas que me quisieron también.
El principio de mi historia con personas que se han convertido en pilares de mi existencia y que me aúpan cuando me creo nada.
No puedo dejar de asustarme, sucumbir al llanto callado por no molestar, pero este monstruo que se llama tiempo sigue dándome mucho miedo.
Este tiempo es como un túnel de feria que promete horror y siempre asusta. Qué pantomima pensar ahora en aquellos payasos con caretas feas que a escobazos reproducían una burda imitación del miedo.
Miedo es eso, el paso del tiempo y no tener nada entre las manos. Recordar que ya se terminó mi adolescencia aunque aún me dé la risa tonta y a veces sea loco. Sigo bebiendo esa bebida de inmadurez que sabe dulce entrando en boca y deja amargo cuando pasa el trago.
Y el tren del miedo y el tren del tiempo da vueltas y vueltas hasta que la muerte o el fin lo pare, pero monótono las vueltas ya no me pintan igual de bonitas que antes.
martes, 12 de abril de 2011
Sabías volar
Vos lo dijiste/nuestro amor/fue desde siempre un niño muerto/sólo de a ratos parecía/que iba a vivir/que iba a vencernos/pero los dos fuimos tan fuertes/que lo dejamos sin su sangre/sin su futuro/sin su cielo/un niño muerto/sólo eso/maravilloso y condenado/quizá tuviera una sonrisa/como la tuya/dulce y honda/quizá tuviera un alma triste/como mi alma/poca cosa/quizá aprendiera con el tiempo/a desplegarse/a usar el mundo/pero los niños que así vienen/muertos de amor/muertos de miedo/tienen tan grande el corazón/que se destruyen sin saberlo/vos lo dijiste/nuestro amor/fue desde siempre un niño muerto/y qué verdad dura y sin sombra/qué verdad fácil y qué pena/yo imaginaba que era un niño/
y era tan sólo un niño muerto/ahora qué queda/sólo queda/medir la fe y que recordemos/lo que pudimos haber sido/para él/que no pudo ser nuestro/qué más/acaso cuando llegue/un veintitrés de abril y abismo/vos donde estés/llevale flores/que yo también iré contigo.
Fragmento del poema "A la izquierda del roble" de Mario Benedetti.
Sabía que tu mensaje iba a llegar pero no quise creérmelo y envié cientos de ellos antes de que el último llegara.
Y a pesar del final, llegamos a ser todo aunque el recuerdo ignore aún que nos quedamos en nada. Sabes tan bien como yo que hay marcas que no se borran ni queriendo. Ni queriendo quererte fui yo el que se te quedó dentro.
Podría seguir luchando. Coger el próximo tren para pedirte que me digas adiós para siempre mirándome a los ojos. Pero no voy a buscarte por miedo a que mintiéndome seas capaz de decirlo.
Quiero pensar que fuiste solamente la musa pasajera que me inspiró en cuatro textos. Quiero pensar pero no puedo, porque te quiero y sé que tú eres mucho más que eso.
Las letras me salen retorcidas y las noches me vuelven a dar miedo. El whisky consolador vuelve a llamarme pero este dolor me lo trago sin anestésicos.
Sin mí serás feliz porque eres muy buena inventora, y sé que podrás inventarte que solo fui un recuerdo venido a deshora. Un recuerdo que incordia, un recuerdo venido a más, algo que se saca de quicio y ya no puedes volver a encajar.
Quiero que me guardes por trocitos en tu nostalgia, por fascículos en tu memoria, como polvo en tus estanterías. Quiero que sientas lo mismo al recordarme que cuando abro el cajón donde guardo las cosas de cuando era niño, y me mata la nostalgia pero me siento feliz al recordar.
Sé que nunca sabremos cuánto podríamos haber sido y que es una pena, pero aunque sepas volar, no verás nunca "El lado oscuro del corazón" conmigo.
El Vendedor de Versos.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Chau número tres
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro
Te dejo frente al mar
descifrándote a solas
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirandoté
El poema que me escribió para ti Mario Benedetti.
martes, 29 de marzo de 2011
Yo soy
Yo soy el de las medias tintas, el de los proyectos inconclusos, el de las promesas incumplidas. El que pronunció siempres que se convirtieron en nuncas, el que dijo síes cuando eran noes, el que prometió versos que jamás se escribieron.
Yo soy el egoísta complacido que tuvo a bien todo mientras no miró más allá de su ombligo. El que miraba con desdén el mundo entero y quemaba la basura de fuera sin buscar antes sus residuos dentro.
Yo soy el que aprendió sin saber muy bien cómo a distanciarse de su vida, como si sus actos no fueran con él. El que se sentía actor mientras todo era película hasta que se dio cuenta de que su sangre no era de mentira.
Yo soy el que busca en los espejos la mirada del niño que fue. Soy el que se siente solo más a menudo que el llanero solitario, el que llora por dentro y se ahoga en un vaso de lágrimas. El que esconde las inseguridades bajo un burdo disfraz de prepotencia, y que sabe además sin mirarse lo mal que le queda.
Yo soy el que no sabe amar y el que todavía no ha aprendido. Soy el que habla de amor y solo piensa de olvido. Soy el que hablaba de valores y amores perdidos, los mismos que traicionó uno por uno escondido. El tipo al que todo le importa un bledo, el que se autodestruía en los lavabos, el que vomitaba besos que no sentía sobre labios fríos que no respondían.
Yo soy el que recuerda a quienes se han olvidado de mí. Yo soy el que ha olvidado a todos los que me recuerdan.
Yo soy el que no le encuentra ningún sentido a este mundo.
Yo soy presente que quiere ser pasado para abrazar en paz al futuro.
El Vendedor de Versos.
viernes, 25 de marzo de 2011
La dictadura
domingo, 27 de febrero de 2011
Viento polar
En la calle las tiendas son pequeñas y todavía no terminan de faltarle el respeto a la memoria nostálgica de como fueron antaño. Aún se puede ir a comprar el pan y que detrás del mostrador te atienda un tendero de los de toda la vida. Las calles las recorren familias, domingueros y turistas. Los asadores se llenan y la atmósfera se niega a respirar de los aires de apocalipsis que venden los periódicos. Los pulmones aplauden el aire puro que los llena. El viento polar limpia las brumas mentales altamente contaminantes.
Ahora estoy donde sopla el viento polar, que tiene los días contados. Ahora estoy donde la primavera pide paso y llama tímidamente a la puerta de las estaciones pidiendo protagonismo. El mes de marzo me sirve en bandeja nuevos sabores de vida. Sabores que parecen dulces y terminan con un toque amargo que no tendrían si no te echara tanto de menos.